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El ex delantero de Liga de Quito, el argentino Hernán Barcos, fue entrevistado por el portal oficial de la FIFA (es.fifa.com).
En la entrevista, Barcos hace un repaso importante por toda su carrera, y enmarca en un capÃtulo especial su paso por Liga de Quito.
A continuación la entrevista de Hernán Barcos con la FIFA:
En un primer instante, la charla con el delantero Hernán Barcos puede dar la impresión de que estamos ante una persona muy tÃmida, reacia a entrevistas y sin mucho que decir. Pero luego, cuando nos familiarizamos con sus respuestas directas y su retórica concisa, nos damos cuenta de que estamos hablando con alguien que venera la profesión que ejerce y el deporte que lo adoptó. Tal vez por eso no haya mucho espacio para bromas, pero todo tiene su momento.
"Yo amo el fútbol, vivo del fútbol y lo respeto tanto en todos los sentidos que procuro devolverle lo que él me ofrece a mÃ. Espero que pueda continuar asÃ. Lo que el Palmeiras necesita hoy es eso: fútbol. Ojalá que todos juntos podamos seguir por este camino", señala a FIFA.com el ariete argentino y máximo goleador del conjunto Alviverde, listo para encarar este jueves su primera final con el club paulista: la de la Copa de Brasil, contra el Coritiba.
Buen humor
Eso no quiere decir que Barcos no sepa sonreÃr y gozar de los buenos momentos que el fútbol le proporciona. Después de darse a conocer en el Racing de Avellaneda, dejó Argentina por primera vez a los 22 años, en 2005, y se marchó a jugar al Guaranà de Paraguay. Aquél fue sólo el comienzo de una larga travesÃa, que más tarde lo llevarÃa por Ecuador y por paÃses tan remotos que a él nunca se le habÃa pasado por la cabeza visitar: como Serbia, donde defendió los colores del Estrella Roja durante la temporada 2007-08, y como China, en 2009.
"Al principio de tu carrera te imaginas que vas a vivir cosas importantes. Pero nunca pensé que pasarÃa por tantos lugares, sitios que hasta resultan extraños para la mayorÃa. Yo, sin embargo, estuve jugando allá", relata. "Son experiencias diferentes de las que vivà en Argentina, pero las considero muy enriquecedoras. Traté de ver el lado positivo en cada episodio. Que yo recuerde, no pasé por situaciones complicadas. Siempre surgen los incidentes tÃpicos del fútbol, pero hay que estar preparado para eso".
Fueron andanzas que cuadran con su mote de Pirata, que él acepta bien y se toma con humor, aunque no sepa decir a ciencia cierta por qué se lo pusieron. Ese bautizo pagano tuvo lugar en su segunda estancia en Ecuador, en 2011, en la que se coronó campeón con el LDU de Quito tras anotar 27 goles. "El apodo me lo pusieron en Ecuador, pero nunca supe por qué. Igual fue por lo de 'barco pirata', pero quién sabe, nunca averigüé el motivo. Salió de la hinchada, pero la prensa siguió la corriente y ahà se quedó. Yo no tengo ningún problema con eso".
La promesa
En el equipaje que se llevó de Quito a São Paulo, Barcos se llevó su sobrenombre, sÃ, pero sobre todo su punterÃa de máximo goleador. En su primera rueda de prensa tras su presentación en el Palmeiras, reveló que su objetivo era por lo menos igualar el número de goles que habÃa cosechado para el LDU. La noticia fue muy bien recibida por el laureado entrenador Luiz Felipe Scolari, que replicó con un reenvite: pagará un churrasco para todo el equipo si el delantero centro alcanza esa cifra.
En las semanas que siguieron, el entrenador no pudo disimular su sorpresa, su gratÃsima sorpresa, al comprobar que el argentino emprendÃa con paso firme su avance en esa dirección, y hasta improvisó una cuenta atrás en referencia al balance. A cada gol, el número disminuÃa en el partido siguiente. Ahora sólo le faltan 13. Puede que Scolari tenga que extender el cheque antes de final de año. "Felipão dice que nos va a pagar un churrasco si lo consigo, y yo espero seguir en esa lÃnea. En la LDU hice muchos goles. Si cumplo el objetivo, será muy bueno para todos. Cuando se tiene la oportunidad de trabajar con un técnico como éste, puedes mejorar y aprender todos los dÃas".
Asà es. Puede que Barcos no sea el más hablador fuera de los terrenos de juego, pero los goles y la dedicación que derrocha en el campo han sido suficientes para ganarse el cariño de los palmeirenses, que usan anteojeras y sombreros estrafalarios en sus celebraciones. Lo que está claro es que nuestro hombre está abriendo bien los ojos y percatándose a fondo de lo que le rodea. "Me gusta la hinchada de aquÃ. Sorprende ver a los hinchas tan entregados en las gradas y animándonos. Eso es magnÃfico. Dios quiera que yo pueda marcar más de 27 goles. Trabajo para eso. Estoy muy a gusto aquÃ, en este gran club brasileño", apunta. "Y no es poco".
FUENTE: www.studiofutbol.com.ec
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