Ecuador fue inmensamente superior a Chile en un partido que trajo tranquilidad a la tienda amarilla, donde Ecuador ha encontrado su juego al pie de la letra de lo que quiere Rueda.
La contundencia no se vio solo en el marcador sino también en el desarrollo, para muestra un botón, el “bailecito” que le propinó Montero a Labrín, que en un amague con la cintura, se la terminó “quebrando” a su rival
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